La tarde cae en Madrid y los pasillos de La Casa Encendida están repletos de voces y risas de niños pequeños: en pocos minutos comenzará el Festival Internacional de Literatura Infantil y Juvenil Abrapalabra. Con más de 40 libros traducidos a 20 idiomas, entre los invitados de este año está Kitty Crowther (Bruselas, 55 años), la escritora e ilustradora belga que ha transformado el álbum infantil en un territorio donde conviven lo íntimo, lo salvaje y lo sutil.
Crowther saluda. Hay algo en su mirada que parece registrar no solo las formas, sino también el silencio entre ellas, como si cada detalle tuviera un significado escondido. La autora llega un poco tarde a la entrevista y se disculpa: tiene una herida en el pie, que la ha ralentizado, pero no es nada grave, sanará pronto. Lo que no cambiará, y ha influido en toda su vida, es la sordera que arrastra desde niña. “Soy como los bebés que llegan, y que tienen que asimilar rapidísimo lo que sucede alrededor de ellos. Se sirven de algunos sonidos, pero también de las expresiones, del lenguaje corporal, para descifrar qué hay alrededor”, dice a la pregunta de cómo lidia con ello, que no escucha pero sí lee en los labios que la formulan.
Fotografía de Andrea Comas para El País.