En Sacrificio, los cuentos de Fernando Garriga describen el destierro de hombres predestinados a una falsa superación de los reveses.
La calidad de la prosa de Fernando Garriga obedece al tributo que sus relatos rinden al oficio de autores como Joseph Conrad o Juan Rulfo. Las referencias implícitas con las que construye aquello que es contrario a lo heroico están determinadas por la hostilidad del entorno, por la angostura de unos paisajes que influyen con tesón en la predisposición a perder por mucho que el sujeto trate de enzarzarse con los percances de la inmediatez.
Los cuentos de Sacrificio (Fulgencio Pimentel) establecen la consecución de una paradoja; aquella que confunde la realidad con el deseo. En «Un bucle de tiempo», un loco fugado de un sanatorio parecido al del film Shutter Island transporta un cadáver a bordo de una canoa. Parajes y espejismo se funden en una vertiente inédita en la que el mundo se puebla de fantasmas y resonancias que subordinan estructura e intención al trascendental relato de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. El viaje del loco por las aguas impetuosas no deja de ser un viaje interior que se mueve entre el idilio y el espanto, y donde más de un personaje es arrastrado a esta vorágine que crean tanto el territorio conquistado como las alucinaciones.
Asimismo, el segundo relato, «Un pez naranja», se adentra en la sintomatología adictiva de una levantadora de pesas que decide cambiar la morfina por cannabis, y la soledad por la violencia. Nadia no encuentra su lugar en el mundo y comparte su aislamiento con Santiago mientras la realidad avanza por encima de ellos, con su demoledora inercia. Solamente los analgésicos pueden suplir el deshumanizador tedio al que la pareja se va a rendir. En «Sacrificio», esa misma inercia se detiene cuando un hombre encuentra un caballo que ha estado a punto de matar a su esposa. A partir de este encuentro, el tiempo deja de ser tiempo y es el ensimismamiento en la contemplación del animal lo que descubre que todo puede virar en un instante y que la vida al lado de su mujer y su hija se construye a partir de una relación de recuerdos. La realidad misma ha dejado de existir como un horizonte tangible. Nada que ver con la autenticidad de la nitidez que asoma en el llano…