No es de menester que tras un año en el que me he leído varios libros de Ingmar Bergman tuviese un principio de año en el que también lo leyera. Y es que Fulgencio Pimentel nos ha traído sus primeros pinitos en la escritura bajo esta colección de textos en Las palabras nunca están ahí (cuando las necesitas). Y es que realmente lo que está ahí son las imágenes, las verdaderas, las que yacen bajo los fondos de la creación. Esas imágenes arquetípicas son las que dan forma a todo triunfo de la creación, como en el caso de Bergman, del cine y del teatro.
En este libro podemos ver principalmente sus intenciones, claras y bien promulgadas, sobre el cine y el teatro, sobre todo del teatro. Echaba en falta un libro de Bergman en el que ahondase en él. Es, este libro, un cúmulo de acepciones, opiniones, pensamientos, ideas y emociones de lo que el director sueco llevaba consigo. En estos ensayos vemos sus ideas sobre algunas de sus películas, algunas de sus obras de teatro, diferentes entrevistas y hasta su opinión sincera y vasta sobre el arte y el artista. Para él el arte ha de explicarse a sí mismo, un artista no debe decir nada de sus obras, sino que estas deben hablar por él. Como dijo Goethe: se trata de comprometerse a tiempo. El director toma esta cita como manifesto y se compromete con cada película que hace como si fuera la última. Esto es, de manera exacerbada y con un interés en apostar por los actores que dan vida a sus personajes interiores…