Novelista, crítico y profesor universitario, Gustavo Faverón se ha consolidado como una de las voces más singulares de la narrativa latinoamericana contemporánea. En ‘Madame Vargas Llosa’, una novela protagonizada por una mujer trans que lee con pasión al Nobel peruano hasta el punto de llegar a asumir su propia identidad, vuelve a adentrarse en uno de sus territorios predilectos: la difusa frontera entre realidad y ficción. Ahora, con motivo de su paso por Málaga para presentar el libro en el Centro Andaluz de las Letras (CAL), reflexiona sobre la inteligencia artificial, el futuro de la autoría y la necesidad de preservar la ambigüedad en tiempos de certezas morales.
–La primera pregunta que me surgió al leer la novela fue qué sentido tienen para usted la escritura y la ficción en un tiempo como este.
–Mucha gente es pesimista con la literatura. Desde hace tiempo se habla del final de la novela. Algunos incluso hablan del final de la literatura y, en realidad, del final de casi todo. Hay quien sostiene que la novela está entrando en una fase terminal, que es menos creativa que en el siglo pasado o incluso que en el anterior. Ahora, además, la inteligencia artificial ha puesto en duda el futuro mismo de la literatura. Su talento más evidente parece ser la creación de textos. Por ahora no son textos especialmente brillantes, pero quién sabe qué ocurrirá dentro de unos años. Yo, sin embargo, creo más bien que la ficción es hoy un ejercicio especialmente interesante precisamente por todo eso.
–¿Por qué?
–Por la facilidad con la que circulan ficciones que ya no son literatura sino noticias falsas, rumores inventados o imágenes fabricadas. La pregunta que nos hacemos constantemente es: «¿Esto será real?». Ninguna generación en la historia de la humanidad había tenido que enfrentarse a eso todos los días. Abres el teléfono, ves noticias, imágenes, historias, y tu primera reacción es preguntarte si son verdaderas, si han sido generadas artificialmente, si quien las difunde es una persona o un bot. En una época en la que esa pregunta es tan frecuente, la disciplina que mejor se ha preparado durante siglos para responderla es la literatura…
Fotografía de Migue Fernández para SUR