La vida de Andréi Platónov (Voronezh, 1885-Moscú, 1951) viene a ser el relato de un talento literario único, pero que será dramáticamente cercenado por Stalin y por su ideal sobre los escritores soviéticos, los ingenieros del alma, como los llamaba el ogro georgiano mientras alzaba su copa en los brindis.
El escritor (sus apellidos eran Platonovich Klimentov y usó Platónov como probable homenaje a Platón), fue ingeniero por doble vía: científica y artística. Por un lado ejerció la ingeniería viajando por las vastedades rusas, llevando la electricidad a pueblos y aldehuelas. Y, por otro lado, como ingeniero del alma se topó con un imposible: ser un narrador con voz propia bajo la purga estalinista.
La hambruna de 1921-1922, acuciada por una espantosa sequía, lo sobrecogió de tal modo que decidió olvidar la contemplación literaria y quiso fajarse, como el que más, contra la calamidad. Más tarde, entre 1926 y 1930, mientras Moscú ejecuta su Primer Plan Quinquenal, Platónov escribirá dos novelas sobre las consecuencias de la brutal colectivización…