La vaca, el médico y el hijo del jardinero, de Cristina Sardà, publicado exquisitamente en la editorial Fulgencio Pimentel, cuenta la historia de la erradicación de la viruela. Es azarosa y recorre siglos y países y los tres personajes que convoca el título son elementos tan fundamentales como inesperados, salvo el médico. La vaca, el médico y el hijo del jardinero rinde homenaje y agradece a todos los que pusieron de su parte también a través de las ilustraciones dominadas por el rojo.
Con un lenguaje accesible y a la vez riguroso, Sardà explica la enfermedad, su historia, y lo mortífera que era: “Durante el siglo XX acabó con la vida de trescientos millones de personas, más que todas las guerras de ese periodo juntas”. En medio de una de las epidemias de viruela que sacudían Europa cada cierto tiempo, nació el futuro médico Edward Jenner en 1749. De niño, para protegerlo de la viruela, le hicieron una “variolización”, un método rudimentario de generar las defensas necesarias para inmunizarse contra el virus. La experiencia para el niño fue traumática, pero ahí estaba el germen de la futura vacuna de la viruela y la posterior y progresiva inmunización global que logró erradicar la enfermedad: desde 1980, año en que nació Cristina Sardà, como se interesa en destacar ella, “la viruela se considera definitivamente erradicada en todo el mundo”.