Un esperpéntico escribidor alude, en un pasaje de Madame Vargas Llosa, de Gustavo Faverón, a «la pluma más notable del plumero literario continental». La frase es cómica, pero no hay ironía en ella. Lo mismo puede decirse de la novela en la cual figura el doble brasileño del guionista bolivariano Pedro Camacho. Con ingenio y audacia, Faverón le rinde sin el menor rastro de solemnidad un imaginativo homenaje al «verdadero autor» de La guerra del fin del mundo y La tía Julia y el escribidor. Ambas novelas alimentan la trama de Madame Vargas Llosa, que discurre en una versión paralela y aberrante de lo que Vargas Llosa llamó «la realidad real» en su García Márquez: historia de un deicidio.

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01/06/2026
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