La principal

Hay algo más que un editor puede ser, además del proxeneta, el proveedor de sustancias ilegales y el gorrilla de sus autores; puede hacer algo más que dilapidar incesantemente su patrimonio familiar, el de sus amigos y el de sus conocidos; puede ser algo más que un pusilánime que decide no exhibir su escaso talento para ocultarse tras el nombre de otro, cuya labor ensuciará con las arbitrariedades que le dicta su propio ego; puede incluso ser algo más que un triste conferenciante, recorriendo los caminos del idioma en nombre del insignificante país que es su editorial. De vez en cuando —además de todo lo anterior—, un editor puede procurar que existan algunos libros valientes, felices, a veces incluso inolvidables.