pompeo

Corre, Zanardi

Corre, Zanardi

Toda una generación del cómic experimental italiano había alcanzado unos niveles de excelencia que no tenían nada que envidiar a los grandes maestros franceses o americanos. Pero todo aquel que haya vivido esa época lo recordará: Pazienza estaba dotado de un carisma artístico tan inmenso que no solo cada uno de sus productos, sino la evolución misma de su talento, repleto de sorpresas e iluminaciones, formaba parte del espectáculo.

—EMANUELE TREVI

Cómics a pecho descubierto, que muestran su fiereza vital y también su sensibilidad extrema. 

—OCTAVIO BEARES (Visado)

Lírico, duro y asfixiante.

—MANUEL MUÑIZ (ABC)

Pazienza demuestra, con mil registros y cambios de ritmo magistrales, que es un "fino humorista" entregado a la anatomía del cinismo.

—FERNANDO CASTRO FLÓREZ (ROCKDELUX)

Andrea Pazienza es uno de los autores de cómics italianos más importantes de todos los tiempos. Recordado en España gracias a su presencia en la mejor época de la mejor revista que nos haya legado el medio, El Víbora, Pazienza fue admirado por contemporáneos como Tanino Liberatore, Milo Manara y Hugo Pratt, mientras sus colaboraciones con Roberto Benigni y Federico Fellini y su temprana muerte lo convertían en una leyenda. Retrato salvaje de la juventud italiana de los ochenta, tanto como delirio iconográfico construido alrededor de su personaje más funesto y emblemático, este libro viene a completar el conjunto de las historias que su autor dedicó a Massimo Zanardi, encarnación libérrima del mal, antihéroe amoral cuyos quehaceres principales incluyen el consumo de estupefacientes, la extorsión, la vendetta y el asesinato, y cuyo nombre podría perdurar, a la vista de las historias contenidas en este volumen, como epónimo de la cultura de la violación, entendida como un patrón patológico y normalizado. Entre trabajos alimenticios, parodias oníricas, series inacabadas («Los buenos modales», «Zanardi medieval») y exhibiciones de magisterio gráfico, Corre, Zanardi compone un libro mucho más disperso e irregular que el volumen precedente, el icónico Zanardi (2015), pero en él encontraremos también las mayores dosis de vileza de su personaje. En conjunto, un destilado de idiocia juvenil, narcisismo congénito y pornografía, pero también el reflejo vertiginoso de un modo de narrar que no ha encontrado parangón en el cómic contemporáneo.

Este segundo volumen de los dos de que se compone la serie contiene las historias CorbataLobosLos buenos modales (introducción)Cuore di mamma!, La lógica del fast-food, Cenicienta 1987, Una fábula blancaZanardi en la guerraZanardi medieval y Zanna, pero la vejez es una Roma. Alrededor de sus dos terceras partes permanecían inéditas en español. El tomo incluye un prólogo de Rubén Lardín, así como notas biográficas y bibliográficas. La traducción corre a cargo de César Palma, Premio a la Traducción 1996 del Ministerio Italiano de Asuntos Exteriores.

Gastos de envío gratuitos en todo el territorio español.

noviembre 2018
Rústica. 23 x 29 cm.
144 págs. Color y B/N.
978-84-17617-03-5
27 €
Esta obra ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura y Deporte.
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi
Corre, Zanardi

Zanardi

Zanardi

Andrea Pazienza es Caravaggio en nuestros días.

–MILO MANARA

Zanardi es la mala conciencia, es el antiguo compañero de clase, el amigo de la infancia que nos humilló de mil maneras. Es la persona que más odiamos y a la vez aquella a la que nos gustaría parecernos. Es un malvado, un ignorante, y no tiene escrúpulos, porque está vacío. 

–ANDREA PAZIENZA

 A Pazienza solo le importa transmitir el vértigo de quien se precipita al vacío con una sonrisa flemática en los labios.

—ÁLEX SERRANO (Cuadernos de Cómic)

Andrea Pazienza es uno de los mayores narradores gráficos de todos los tiempos y Zanardi una de sus obras más conocidas e influyentes. En ella, Pazienza retrata a toda una generación de jóvenes altivos, hedonistas y amorales, sofocados por un entorno entumecido y asfixiante que sentimos muy cercano al actual. 

Más de un cuarto de siglo después de su muerte, el culto alrededor de la figura de Andrea Pazienza sigue extendiéndose de manera constante en el arte, la música, el cine y la literatura de su Italia natal, mientras su nombre empieza a sonar cada vez más insistentemente fuera de sus fronteras. Prolífico hasta lo inverosímil, Pazienza dejó tras de sí un legado que aún hoy impacta por su versatilidad, su brutalidad y su lirismo.

Este primer volumen de los dos de que se compone la serie contiene las historias DíaUn thriller escolarEl paloVerde matemáticoLa propiedad transitiva de la semejanza 1 y 2Noche de carnavalZanardi el inexistente y la historia más extensa de la saga, La primera de las tres, ambientada en la Florencia de los crímenes del Monstruo de Scandicci. El tomo incluye notas bibliográficas y un extenso prólogo de Emanuele Trevi. La traducción corre a cargo de César Palma, Premio a la Traducción 1996 del Ministerio Italiano de Asuntos Exteriores.

La cubierta ha sido impresa en cinco tonos diferentes para cantidades desiguales de la tirada: lila, rosa fuerte, amarillo, amarillo verdoso y naranja. Rogamos señalar el color elegido en los comentarios al pedido.

 

 

septiembre 2015
Rústica. 23 x 29 cm.
152 págs. Color y B/N.
978-84-16167-17-3
24 €
Zanardi
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Zanardi
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Andrea Pazienza

Andrea Pazienza

Andrea Pazienza (San Benedetto del Tronto, 1956 – Montepulciano, 1988) es uno de los dibujantes italianos más importantes de todos los tiempos y su legado es comparable al de otros colegas de profesión como Hugo Pratt, Guido Crepax o Milo Manara, mientras su popularidad y consideración supera incluso a la de los citados dentro de Italia. Fue uno de los miembros fundadores de la revista mensual Frigidaire en 1980, donde publicó su serie Zanardi, y también colaboró en otras revistas como alter alter, Linus o Comic Art, todas ellas reconocidas como fundamentales en la evolución del cómic europeo. Extraordinariamente prolífico y con un enorme talento tanto para el dibujo como para el retrato de la juventud de su tiempo a través de diálogos incisivos y naturalistas, Pazienza es sin duda el autor de cómic más influyente de las cuatro últimas décadas en su país natal. Destaca también la concepción artística y exigente con el lector que aplicó Pazienza a su trabajo, donde elementos como la composición de página o la elipsis jugaban un papel fundamental en la percepción de los relatos y en la profundidad argumental y emocional de las historias. Pazienza no se limitó al ámbito del cómic, y fue requerido a menudo por artistas de otros ámbitos que reconocieron una sensibilidad compartida y quisieron enriquecer sus trabajos con las aportaciones del dibujante. Así, Pazienza realizó pósteres para películas (La ciudad de las mujeres, dirigida por Federico Fellini), cubiertas para LPs (principalmente para Roberto Vecchioni) y diseñó los decorados para Soy el pequeño diablo, de Roberto Benigni y Dai colli, de Giorgio Rossi. También fue un extraordinario pintor y su obra se expuso en centros como el Palazzo delle Esposizioni di Roma.

Durante la primera mitad de la década de los 80, Pazienza fue consumidor de heroína, pero se desintoxicó en 1984. A partir de ese momento, profundizó en dos de sus pasiones, la historia y la poesía, alumbrando algunos de sus mejores trabajos: Pompeyo, Campofame y Astarté. Pazienza murió en 1988 debido a una sobredosis. Tenía 32 años. Lejos de disminuir su talla como autor, la prematura muerte de Pazienza lo convirtió, justificadamente, en una leyenda. La calidad de su producción, la relevancia de los temas abordados, su amplio rango de registros y un apabullante talento innato configuraron a un artista que definió culturalmente la Italia de los años 80 y, desarrollando su trabajo en un ámbito muchas veces culturalmente denostado como es el cómic, pudo medirse con grandes figuras de otras artes más reconocidas. 

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