Ángel María Fernández

Ángel María Fernández

Angelito

Ángel Mª Fernández llega a su primera publicación de manera poco ingenua, lleno de ironía, humor y reflexión sobre el poeta y la poesía. [Su obra exhibe] una utilización de la métrica y los ritmos clásicos que roza lo magistral, especialmente porque ‘estando, no están’.

JULIO ESPINOSA GUERRA

 

Como subido a lomos de una mula escribe Ángel María sus versos. Dormido al trantrán del motor de la bestia, súbitamente despierta y se pregunta: ¿dónde estoy? Y al divisar en lontananza el skyline de un cementerio se vuelve a dormir.

ARTUR SOIGNÉE PILON

Ángel María Fernández (Arnedo, 1973) es profesor de lengua y literatura española. Cursó sus estudios en las Universidades de La Rioja, Málaga y Salerno (Italia). Dirige desde 1999 las Jornadas de Poesía Aqueteleo en su ciudad natal. Ha publicado cuentos, artículos y poemas en diferentes revistas. Colabora con el festival de cine Octubre Corto para el que estuvo al cuidado de la edición del guión de Rafael Azcona La paella (Ed. Aborigen, 2006). En 2007 firmó el libro-entrevista Roberto Bodegas: El oficio de la vida, los oficios del cine (Ed. Aborigen). Algunos de sus poemas pueden encontrarse aún en los cuadernos Pájaro en llamas (CIA & cía., 2007), Poemas de la época B (Diosloscría, 2008), 8 poemas para leer con la ele puesta (Jara Carrillo, 2009) y en la antología 14 poetas riojanos en las Jornadas de Poesía en Español (Cultural Rioja, 2008).

Manzanas traigo

Manzanas traigo

 

Ángel Mª Fernández llega a su primera publicación de manera poco ingenua, lleno de ironía, humor y reflexión sobre el poeta y la poesía. [Su obra exhibe] una utilización de la métrica y los ritmos clásicos que roza lo magistral, especialmente porque ‘estando, no están’. 

JULIO ESPINOSA GUERRA

Como subido a lomos de una mula escribe Ángel María sus versos. Dormido al trantrán del motor de la bestia, súbitamente despierta y se pregunta: ¿dónde estoy? Y al divisar en lontananza el skyline de un cementerio se vuelve a dormir.

ARTUR SOIGNÉE PILON

Poeta periférico, felizmente acomodado en su libre albedrío, en la producción de Ángel María Fernández laten, unas veces con ánimo cubista, otras prerrafaelita, ecos de Nicanor Parra, Rudyard Kipling, Guido Gozzano, Paulino Lorenzo, pero permanece siempre Ángel Mari como tambor millefiori. Allá donde crea escuchar las voces de José Watanabe, de César Vallejo, de Jaime Gil, no se equivoque: son los píos de un gorrión, el chaschás de los charcos, el crujido de las barras de pan. Fernández prepara bocadillos con los cadáveres. Si es verdad que la vanguardia apenas puede más que jugar a tararear con las formas (los temas son siempre los mismos), Ángel María Fernández respeta los esqueletos formales para bailar alborozado con los temas.

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Septiembre 2012
Rústica cosida con sobrecubierta. 15 x 21 cm
80 páginas
978-84-939772-0-7
16 €
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