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Libros para un confinamiento (III)

Libros para un confinamiento (III)

Libros para un confinamiento (III)

DE CÓMO ENTRETENER A LAS FIERAS
Miércoles, 1 de abril

«Siempre que el alma o el entendimiento se abisman en una visión inefable o en una indevanable maraña de misterio, siempre que el espíritu inmoviliza al cuerpo por estar demasiado absorto en su propio afán, hay una persona mayor que dice presuntuosamente: “Este chiquillo se está durmiendo”».

Una mujer por caminos de España,
María Martínez Sierra


Se trata de cansarlos. Padres y madres: somos conscientes de vuestro ahínco, de vuestra verdadera determinación por tener entretenidos y amansados a los niños estos días. Es de admirar. No faltan recursos ni herramientas, también es verdad. Basta con entrar en Internet para encontrar tutoriales de absolutamente todo. Hay trucos y consejos para dar y tomar; el último que hemos leído dice que televisión y videoconsolas no son del todo recomendables, porque en estos momentos ofrecen una experiencia mucho más estimulante de la que la realidad podría proporcionarnos. Qué bien, qué alegría. Al menos no dicen nada malo de los libros (todavía).

Y menos mal, porque Jim Curious, el libro de Matthias Picard, aún puede llevarnos a las profundidades de una jungla en la que los árboles majestuosos, las enredaderas serpenteantes, las flores exuberantes y los animales salvajes de los alrededores cobran vida tridimensional gracias a los dos pares de gafas 3-D incluidos en el libro. No parece verosímil imaginar a un niño tratando de agarrar a los personajes de la pantalla de televisión, ¿no? Bueno, pues con este libro verán a su retoño intentarlo.

Seguimos adelante, pero esta vez por nuestro propio pie. Todos tenemos algo que contar en estos días extraños, y es importante que niños y niñas también lo hagan. Que hablen, que cuenten, que vivan, que no se limiten a empacharse de vidas y ficciones ajenas. Tú vas solo a cualquier parte es un libro, es un juego y es una aventura. Y el lector es el único protagonista, porque es él quien dibuja y escribe esta obra ideada por Eiji Otsuka y Yu Shichiji y dirigida a lectores de todas las edades, que desde hace una década viene siendo utilizada ampliamente en Japón por terapeutas y pedagogos para explorar las capacidades de sus pacientes y alumnos.

De vuelta a las rutinas familiares, se hace necesario preguntar otra vez a los enanos qué tal va la cosa, interesarse por sus vidas, aunque sea haciendo uso de la poca autoridad que nos queda en este encierro doméstico. Una noche, Rutu Modan, la autora de cómics más conocida de Israel, molesta por los malos modales de su hija en la mesa, le preguntó: «¿Qué harías si la reina de Inglaterra te invitara a cenar en palacio?». Ni corta ni perezosa, la niña le contestó: «Pues resulta que la reina es MUY amiga mía, y me ha dicho que como perfectamente». Esa anécdota dio pie a La cena con la reina, uno de los tebeos para niños más preciosos y divertidos de nuestro catálogo. Que se vayan preparando en Buckingham. ¡Viva el kétchup!

Para terminar el día (suspiro), nada mejor que una historia de huerfanitas: J + K, de John Pham fue el flamante ganador del primer Puchi Award, el premio anual que concedemos desde 2017 junto a La Casa Encendida. Contenido en un libro objeto fascinante, repleto de fanzines, recortes, pegatinas y hasta un disco de vinilo, el arte de John Pham enamora por igual a padres e hijos. No es una tontería promocional: la relación entre estas dos amigas, habitantes casi perpetuas de un centro comercial, embruja por el humor y el color a los canijos; mientras sus papás y mamás conocen los ácidos dimes y diretes de las protagonistas sobre consumismo y precariedad, deseando que sus hijos se queden con ellas en cuarentena, así de chiquititos, al menos unas cuantas semanas más.

Otros amansadores:

Crecer, de Eleonora Marton (libro de actividades)
Pasaporte, de Robin Jacobs (libro de actividades)
Duelo al sol, de Manuel Marsol (álbum ilustrado)
El libro de la magia blanca, de Tania Berta Judih (libro de actividades y divulgativo)
El libro del futuro (libro de actividades. Segundo Premio Nacional de Edición)
El rey escualo, de R. Kikuo Johnson
El tiempo del gigante, de Manuel Marsol y Carmen Chica (álbum ilustrado)
Esterhazy, de H. M. Enzensberger, I. Dische y M. Sowa (cuentos ilustrados)
Frank, de Jim Woodring (cómic)
Gucho & César en la isla de las zanahorias, de Boglar y Butenko (cómic)
Helios, de Étienne Chaize (álbum ilustrado)
Pequeño Vampir, de Joann Sfar (cómic)
Semillas de monstruo, de Eiji Otsuka e Hirarin (álbum ilustrado)
Tagurpidi, de Priit Pärn (cómic)
Cuentos de la navidad dorada, de C. López y O. Capdevilla (cuentos ilustrados. Segundo Premio Nacional de Edición)
Curiosón. Viaje al fondo del océano, de Matthias Picard (álbum ilustrado, 3-D)
De postre, de Mauro Entrialgo (álbum ilustrado)
Tío Budo, de Víctor Coyote (álbum ilustrado)
Un... mundo maravilloso, de Antonio Ladrillo (álbum ilustrado)
Yokai, de Manuel Marsol y Carmen Chica (álbum ilustrado)

Segundo Premio Nacional de Edición

Segundo Premio Nacional de Edición

Lo pone aquí. Los Cuentos de la Navidad dorada de Carlos López y Olga Capdevila han recibido el Segundo Premio de los libros mejor editados en la categoría de libros infantiles y juveniles que otorga el Ministerio de Cultura.

Este es un libro de sus autores, así que el mérito es suyo y solo suyo. En este caso, además, son dos personas humanas como no hay dos ni tres.

Enhorabuena.

Dónde se escribió "Las niñas prodigio"

Dónde se escribió "Las niñas prodigio"

"Viví en esta casa cerca de un año.

"Escribí mi libro en esta casa.

"No tenía agua corriente. Me lavaba en los días de sol, en un grifo que había fuera de la casa, o calentando una olla de agua en la chimenea. Para llegar al váter, custodiado por un sapo enorme, había que caminar un poco.

"En un agujero sobre mi cama vivía una salamanquesa con doble cola, como una sirena.

"En la cocina había un ratón que se bebía mis restos del café y después pasaba la noche de subidón, corriendo por las estanterías.

"La instalación eléctrica la hizo un niño de 12 años. Como la casa llevaba un tiempo deshabitada, tuve que volver a empalmar los cables, meterlos en un tubo y cavar una zanja para llevarlos hasta casa del vecino y pinchar su luz.

"Cada vez que llovía, los jabalíes removían la tierra fresca y sacaban mis cables. A veces vivía sin luz durante largos días de lluvia, hasta que escampaba y podía rehacer todo el apaño.

"Alguna vez, desesperada, volví a enterrar los cables cavando bajo la lluvia, como en una peli de Ken Loach. Cavando y llorando de impotencia al mismo tiempo.

"También alguna vez partí leña llorando. ¿De dónde sacas la energía para no morir de frío cuando llevas semanas sin hablar con nadie, intentando escribir sin conseguirlo?

"A mi casa no se podía llegar en coche. Para alcanzar la carretera había que subir media hora por un camino de cabras, caminar junto a una acequia, gritar RUCA RUCA MARRANO para espantar a los jabalíes. Una vez arriba, había que hacer autostop para llegar al pueblo.

"Un día me recogió en su coche un chico alemán que tocaba la guitarra. Tenía una canción que se llamaba WUNDERKIND. Cuando le pregunté qué significaba, me dijo que eran "los niños que hacen cosas importantes de pequeños, que son actores o bailan muy bien". No le dije que estaba escribiendo un libro que se llamaba "Las niñas prodigio" porque no estaba segura de si estaba escribiendo un libro.

"Viví en esta casa cerca de un año.

"Escribí mi libro en esta casa. Se me ve ahí, en la ventana".

 

Sabina Urraca

25.05.2015