Me gustas mucho, Bendik Kaltenborn
Me gustas mucho, Bendik Kaltenborn

He aullado de risa con Kaltenborn, con su uso del lenguaje, con la expresividad de sus personajes. Me encanta este tío.

–JIM WOODRING

Nunca me canso de leer acerca de las decepciones y los pesares de mis semejantes. Pero es mucho mejor si puedo hacerlo en un tebeo de Bendik Kaltenborn. Pocos autores tienen el coraje de mirar un primer boceto y decirse: ya está. Para colmo, Kaltenborn se permite mejorar todo ese arte insolente y vivaz con una deslumbrante paleta de color que no hace sino potenciar su genio narrativo.

–JOOST SWARTE

Cuando era más joven, empatar con el humor de Dongery, «pillarlo», me hizo sentir parte de un club exclusivo y secreto. En realidad, me sigo sintiendo así. Así que, por favor, deja este libro donde estaba; no lo pilles.

–TODD TERJE

Los personajes de Bendik Kaltenborn (Oslo, 1980) parecen vivir un eterno redescubrimiento de sí mismos y de lo que les rodea. Seres anónimos de clase media, ricachones lúbricos, hombres de negocios, skaters y jubilados se enfrentan al mundo con la inocencia de los niños y la furia de mil dragones para decirnos que el absurdo de nuestra existencia está ahí, lo queramos o no, y que merece la pena de ser vivido. Kaltenborn nos divierte locamente y no es raro porque él mismo lo pasa cañón poniendo la casa patas arriba. No tiene ningún problema en fingirse idiota mientras nos maravilla con un mundo colorido, en eterno movimiento, para engarzar unos tebeos son puro slapstick metafísico. Menos desatado y, sin embargo, más caleidoscópico que Ojalá que te vaya bonito, Me gustas mucho conduce su estilo ágil y mutante por derroteros indómitos, del esbozo fanzinero al cartelismo o a la gestualidad de los clásicos más dinámicos y expresivos de la historia tebeil, en un festival visual y narrativo que solo puede provenir de alguien que maneja numerosas referencias pero que es al tiempo netamente original.

En los últimos tiempos crece el reconocimiento internacional, en gran medida debido a sus trabajos de ilustración para The New Yorker, The New York Times, The Washington Post o Google y a sus colaboraciones con el dj, musico y productor Todd Terje. Pero es en la plena libertad de estas páginas donde Bendik K. se muestra como lo más parecido a un clásico moderno. 

Los primeros 250 ejemplares se acompañan de un juego limitado de calcamonías (ahora se llaman temporary tattoos) firmado y numerado por el autor en su cabaña. Set disponible solo a través de esta página web y hasta fin de existencias. 

 

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Octubre 2015
Rústica con solapas. 22,7 x 29 cm
176 páginas. Color.
978-84-16167-23-4
26 €
 calcamonías firmadas y numeradas por el autor